22/3/06

Publicidad sin escrúpulos

No hay espacios vedados para los publicistas. Y menos los hay, si éstos no tienen escrúpulos. Frente al periodismo, hace rato ganaron la batalla. Sabemos que los medios en su mayoría, por no decir todos, subsisten gracias a los ingresos publicitarios, es decir, dependen de la publicidad. Aunque es un hecho aceptado, las empresas que se consideraban “serias” trazaban una línea para diferenciar los anuncios publicitarios o propagandísticos de la información noticiosa o los contenidos periodísticos. Línea que cada vez se desvanece más y que, en muchos casos, ya no existe. Ahora los medios meten gato por liebre, es decir, presentan notas pagadas (publicidad) como si fueran notas periodísticas. Los que aún conservan algún pudor advierten que se trata de una “nota patrocinada” o “publi-reportaje”. A otros, el pudor apenas les alcanza para usar eufemismos como “información comercial” o “especial”. Y así circulan contenidos de todo tipo, incluidos por supuesto los que anuncian toda clase de productos mágicos para adelgazar, para obtener éxito en los negocios y en el amor, para sanar enfermedades incurables y demás. Pero la invasión publicitaria no se limita a los medios, ni a los grandes eventos deportivos, ni a los espectáculos públicos. Pese a la normatividad existente para defender “el espacio público” y evitar la contaminación visual, la publicidad se apodera de las ciudades y de cualquier espacio en donde se pueda pegar un aviso. Y por supuesto, también se apodera de las personas. El último gran descubrimiento de los genios de la publicidad es que hay partes del cuerpo que llaman la atención y que la gente mira casi instintivamente. Sí, esas partes… y otras. Por ejemplo, las barriguitas de las mujeres embarazadas. Esos hermosos vientres que invitan al cuidado y a una mirada tierna, son ¡excelentes vallas! Los publicistas ya lo saben y algunas madres –por necesidad u otra razón– se los han facilitado. De modo que no se les haga extraño encontrar a una futura mamá que luzca en su vientre la marca de un vehículo, de un portal de Internet, de un candidato político, o con frases como “Cuando nazca usaré pañales X”, “Mi mamá me alimenta con Y” o “Estoy aquí porque no usaron condones Z”. Recuerden: para los publicistas, no hay límites.
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7 comentarios:

toposauro dijo...

Pablo, me llegó esto por ahí: "Reunión Blogger la invitación abierta una buena ocasión para trascender el teclado y el monitor. Sábado 1ro. de Abril 8:00 p.m. en Luvina Libros cra 5 No. 26A-06. Tel. 2844157".

Espero animarme e ir.

Topamos...

pabloprensa dijo...

Con gusto iría, amigo Toposauro, pero estoy en Bucaramanga y, además, sin respiro por estos días... Estaré pendiente de los reportes del encuentro.

Saludos

icarus_ dijo...

A mí me parece muy válido usar el cuerpo como valla publicitaria. Incluso vi en Caracol que hay un hombre en EU que está vendiendo su "calva" a cualquiera que quiera pegar un aviso publicitario en ella. El tipo necesita pagarle un tratamiento contra el cáncer a su hijo y espera poder recolectar el dinero por este medio. También los boxeadores vienen utilizando sus espaldas para publicidad. Si no fuera porque me daría pena pelarme la cabeza por completo, haría lo mismo siempre y cuando la paga fuera buena.

pabloprensa dijo...

Cada quien puede hacer con su cuerpo lo que quiera Icarus (bueno, por lo menos hasta donde la ley de su país se lo permita; recordemos por ejemplo las batallas legales que aún libran las mujeres en varios países, entre ellos Colombia, por el reconocimiento pleno de sus derechos sexuales y reproductivos, en particular en el tema del aborto. Y aunque no sé mucho de leyes en países musulmanes, entiendo que también hay restricciones hasta para la exhibición del cuerpo...) No discuto la autonomía que debe tener cada persona para tomar sus decisiones sobre lo que haga o no con su cuerpo. De hecho, modelos y deportistas lucen ropa de marca por cuenta de jugosos contratos publicitarios. Pero vender la piel para estampar en ella anuncios, es -desde mi punto de vista- una concesión extrema al fetiche de la publicidad, una renuncia a la propia imagen y a lo que en nuestra Constitución se llama "libre desarrollo de la personalidad" y una entrega total a un sistema de valores que le pone precio a todo, incluso a las personas que dejan de serlo para convertirse en cosas: vallas ambulantes, en este caso. Por supuesto, todo esto es subjetivo, pero desde el punto de vista estético tampoco me parecería atractiva esta tendencia... Creo, como dice la canción, que aún hay algo que "ni se compra, ni se vende". El ser humano en su integridad, por ejemplo...

Saludos

Vladimir Terán dijo...

En el Perú estamos en vísperas de elecciones y se publican notas "periodísticas" que son neta propaganda política disfrazada en las secciones habituales de los diarios. Es una farsa para la cual no existe más remedio que la propia responsabilidad del medio, que por estos lares no existe. Tampoco tenemos Defensor del Lector.
Sobre la publicidad en el cuerpo, me pregunto si las compañías cerveceras estarían dispuestas a usar las panzas de sus clientes para anuncios tipo "Tome Cristal y tenga una como yo".
Gracias por el enlace, también te estoy enlazando.

DarkV dijo...

deberia poner una "cajita" en sus blogs!!!........solo una sugerencia!

toposauro dijo...

Para la encuesta:

¿Piensa usted que las políticas económicas actuales son neutrales y buscan el bien común?

Topamos...

http://cavernadeltoposauro.blogspot.com/

 

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