11/3/06

¿Por qué votar?

El voto es una conquista ciudadana. No una dádiva. Han sido varias las luchas y las reformas que se han dado para que los colombianos podamos expresarnos libremente en las urnas, sin importar la condición social, de género, de raza o la filiación política. A las mujeres, por ejemplo, apenas se les reconoce este derecho desde 1954. Claro que esa libertad formal se ve vulnerada por la violencia de grupos armados que imponen su ley en varias regiones del país, especialmente en zonas rurales; por las prácticas indebidas de políticos corruptos (prácticas que van desde la compra de votos, que es algo así como comprar las conciencias, hasta el fraude electoral), y también por males estructurales de nuestra democracia (como el limitado acceso a la educación, las fallas en la cedulación y en la depuración del censo electoral, la falta de una adecuada pedagogía ciudadana para ejercer el derecho al voto), todo lo cual se traduce en abstencionismo.
Personalmente pienso que la mejor forma de defender la conquista del voto, es ejerciendo nuestro derecho a elegir. Está demostrado que el abstencionismo favorece los intereses de los corruptos que manejan "maquinarias electorales", es decir, cuentan con votos cautivos que les garantizan su elección si no hay una gran votación. A mayor participación, a mayor voto libre, a mayor voto de opinión, se reduce la capacidad de acción de las "clientelas políticas". Por eso debemos hacer presencia, incluso con el voto en blanco si es que no encontramos un candidato o candidata que, a nuestro juicio, merezca nuestro respaldo.
En mi opinión, creo que sí hay por quién votar. Al revisar las listas de los partidos y movimientos políticos encuentro hombres y mujeres con calidades y capacidades para cumplir con suficiencia y honradez la labor de legislar en el Congreso de la República a favor de los colombianos. Busquemos los buenos candidatos y candidatas entre las negritudes, los indígenas, las mujeres y los hombres con ideas de avanzada, con claros compromisos sociales, con una hoja de vida íntegra, que tengan vocación de servicio, que rechacen toda forma de violencia y todo abuso de autoridad, que no se dejen seducir por los halagos del poder y no olviden el mandato y la confianza que en ellos y en ellas depositan sus electores al momento de sufragar. No sé si personas así conformen la mayoría, pero prefiero que estén y que me representen, en lugar de cederle por negligencia ese puesto a los corruptos. Por estas razones, pienso que este domingo vale la pena salir a votar.

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