5/8/05

Mensaje del Obispo de Barranca


Con ocasión de la nueva fecha del Día del Periodista en Colombia, establecida el 4 de agosto por ley de la República, recibí el siguiente mensaje de Monseñor Jaime Prieto Amaya, Obispo de Barrancabermeja. La transcribo para reflexión de todos los colegas.
"Celebrar el día del Periodista el 4 de agosto, fecha en que se conmemora la primera publicación de la Declaración de los Derechos del Hombre realizada en 1794 por Antonio Nariño “precursor de la Independencia”, se convierte en la excusa precisa para mirar con lupa esta labor, que garantiza un derecho de la Humanidad, el informar y ser informado.
Informar, narrar, divulgar lo que sucede no es una labor fácil, no sólo por las implicaciones de la información cuando ésta sale al ámbito público, sino por el compromiso personal y profesional que deben asumir quienes hacen esta labor. Compromiso que muchas e innumerables veces ha tocado lo más sagrado, la vida y la libertad.
Hace poco me llegó por internet una denuncia hecha por la prensa Norteamericana ante la detención de una periodista del New York Time que fue acusada de cómplice por no revelar su fuente. Este hecho lamentable muestra nuevamente la vulneración al derecho de informar libremente, conservando la ética mínima establecida para ejercer esta labor. Derecho que no solo afecta al periodista, sino que incluye a la sociedad, pues es esta en últimas la que se manipula o se construye con la información que circula en los medios de comunicación.
Ante esto surgen grandes interrogantes y no fáciles de resolver. Uno entre tantos, es el manejo de las fuentes. Cómo pueden responder los y las periodistas a esa confianza y credibilidad que ponemos las fuentes cuando suministramos información. Cómo publicarla de tal u otra manera, cuando saben que la información recibida está permeada de versiones, de rostros, de sentimientos, de intereses, sin llegar a ser catalogados como “cómplices” de la fuente.
Un segundo interrogante es el impacto de la información. Hacer el ejercicio de pensar o proyectar su impacto antes de escribirla o de leerla, puede sonar algo subjetivo, es decir, una opción de hacerlo o no, por parte del periodista. Sin embargo, analizar el impacto, una vez se publica en los medios de comunicación, deja de ser una opción para convertirse en una responsabilidad. Y esto no sólo con encuestas tan de moda hoy en día, sino con el inmediato, con lo que conversan las gentes en su cotidianidad, con las reacciones que suscitan en la opinión pública, y que necesariamente inciden en la toma de decisiones tanto en el ámbito público como en el privado.
Y por último, los contextos. No es lo mismo escribir para la sociedad europea o asiática, que para la comunidad latina o del Magdalena Medio. Qué capacidad tienen los y las periodistas para leer los contextos y contextualizar los hechos, nada sucede por si sólo, todo tiene una causa y una consecuencia. Es ese marco local, regional, nacional o mundial, el que enriquece la opinión, el que matiza los hechos, y el que llena de sentido la información. Lo particular cada vez más se mueve en el ámbito global, y esto exige y marca retos, entre ellos, el de investigar, profundizar y ampliar horizontes.
Responder de forma sensata a estos interrogantes, no sólo es cuestión de deseos y buenas intenciones, pasa por una construcción histórica colectiva de mínimos éticos, que medien el “poder” con el bien común.
Permítanme enviarles mi más afectuosa felicitación y sincero reconocimiento por su encomiable labor. Que el Gran Comunicador, Jesús de Nazareth los acompañe en esa noble misión".
+ Jaime Prieto Amaya
Obispo de Barrancabermeja.

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