25/4/05

Serrat: Por comerse un helado

Fragmento del discurso de Joan Manuel Serrat al recibir el Título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional del Comahue, el 10 de Junio de 1999.
“En ocasiones como ésta, lo primero que le corresponde al interesado es dar las gracias. Agradecer el reconocimiento y agradecer todo el cariño que acompaña a este reconocimiento.
Aunque después me gustaría aclarar un par de cosas en referencia a esto de los méritos de la distinción. Quiero que quede claro que no es mi intención llevarle la contraria ni quitarme méritos. De eso ya se ocupan otros. Pero supongo que coincidirán conmigo en que un hombre, al defender los derechos humanos no hace otra cosa que actuar en defensa propia. Y respecto a lo que yo hago y la forma en que lo hago, debo confesarles -sin provocar envidia en nadie- que soy un hombre que disfruta del privilegio de tener una profesión que le hace feliz.
Soy feliz con mi oficio. Hago lo que me gusta hacer. Y además, me aplauden. Y constantemente percibo esto. Percibo que la gente me quiere. Por hacer lo que hago, por hacer lo que me gusta hacer. Esto, amigos, más que un mérito, es una suerte. Es una bendición del cielo.
Ha sido este oficio de escribir y de cantar el que me ha permitido caminar el mundo. Conocerlo de cerca y participar en directo de todas y cada una de las posibilidades que la vida me ha ido brindando.
En las encrucijadas que me encontré en el camino, siempre actué de acuerdo a mis criterios y según mi conciencia, lo cual tampoco tiene mérito alguno.
Hago propio lo ajeno, sencillamente por necesidad de querer y de ser querido. Y trato de conocer todo aquello que ignoro y formar parte de ello, porque soy muy curioso.
Les ruego que no entiendan esto como una modesta respuesta a una generosa distinción. Yo siempre he pensado que las justificaciones cargadas de modestia suelen esconder pecados más terribles que la propia soberbia.
Estoy encantado de este reconocimiento. Encantado de la vida: me gusta que me den besos. Pero debo confesarles que no puedo evitar tener una sensación muy curiosa, que supongo que debe ser la misma que tiene un niño cuando le dan un premio por comerse un helado.”
Fuente: www.compromiso.zic.com.ar

1 comentario:

El Nuevo Olimpo dijo...

Esta reflexión de Serrat tiene la sencillez y profundidad de los seres que observan la sabiduría de lo cotidiano, un poco como el discurso de José Saramago el día que recibió el Nobel, donde destacó al hombre más sabio que conocía, su abuelo que no sabía leer ni escribir.

un saludo

 

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