12/8/14

Y sigue vigente...

Publicadas por pablo a la/s 2:19 p.m. 0 comentarios

VIRTUALIDAD EN DOS TIEMPOS

(Han pasado quince años desde que un sicario segó la vida de Jaime Garzón. La impunidad persiste, pero la memoria sigue viva...)

I
El humor es cosa seria.
–Así es. Hay verdades que pesan demasiado si no se llevan con una sonrisa.
Usted dijo unas cuántas...
–Y a unos cuantos. Se las dije en la cara y se reían. O no entendían o les importaba un carajo. A veces me entraban las dudas. Me sentía como el bufón de la corte. Pero después pensaba que el poder del bufón no consiste en divertir al monarca, sino en hacerlo ver ridículo ante sus súbditos. Y no faltaban los reyezuelos que acudían presurosos para que me mofara de ellos...

II
(Quienes lo conocieron dicen que se reía con ganas. No con la risa chillona “a lo Gaviria”, ni con la mueca desdentada de “Heriberto”. La risa de él, la de verdad, era una risa franca, estrambótica, casi carcajada. La gente aprendió a reír y a sonreír con sus personajes, que se fueron metiendo en el alma de los colombianos porque cada uno de ellos era un reflejo ingenioso y crítico de la realidad nacional.
Por eso, el día que mataron a Jaime Garzón, algunos pensaron que los sicarios también habían matado la sonrisa. Pero no fue así. En el mismo poste donde quedó su vehículo, en la esquina de la 42B con calle 22E del sector de Quinta Paredes, occidente de Bogotá, una mano anónima pegó el siguiente cartel: “Por la paz asesinaron a un gran hombre, menos la sonrisa de un pueblo. Jaime Presente”.)



III
¿Cuál fue su personaje entrañable?
–Todos me nacieron del alma. Y con cada uno de ellos gozaba y me gozaba a los demás. Pero al final fue Heriberto el que se me fue metiendo en la piel.
Esta zoociedad lo extraña.
–No crea. Aquí nadie extraña a nadie. La gente se conmueve al principio, pero luego olvida. Colombia padece el mal del olvido que describe García Márquez en Cien Años de Soledad y lo malo es que ya se nos perdieron los papelitos con los nombres de las cosas...
Está hablando como Garzón.
–No me confunda con ese HP... Ja, ja. ¿Cómo quiere que le hable? ¿Cómo la Dioselina? ¿Cómo el portero del edificio Colombia? ¿Cómo la gomela? ¿Cómo el mamerto? ¿Cómo Sigifredo Cínico Caspa..?
Ese sería popular por estos tiempos. Hay mucha gente que ahora anda con el ceño fruncido.

IV
(Cada 13 de agosto llegan flores frescas y mensajes anónimos a aquella esquina fatal. Algunos dejan objetos, a manera de testimonio. Como aquel de una guitarra rota, con huellas amarillas de manos abiertas. “Lo más atroz de las cosas malas, es el silencio de las personas buenas”, decía un mensaje dejado por uno de esos personajes anónimos que aún lo recuerdan. Otro improvisaba un acróstico al personaje de Heriberto: Hoy que Estamos sin tu Risa y alegría, Imaginamos qué Bueno sería Estar en paz, Recordando que Tú luchaste porque el Odio y el rencor se fueran de nuestro país”. – “Ahora mi espíritu se viste de alegría”, decía otro. Y uno más, pegado en los muros de aquella esquina fatal, en conmemoración del fatídico aniversario, le dedicaba a Jaime Garzón el fragmento de una canción al Che: “Aprendimos a quererte, desde la histórica altura, donde el sol de tu bravura, le puso cerco a la muerte. Aquí se queda la clara, la entrañable transparencia, de tu querida presencia...”)

V
–No se las venga ahora a dar de periodista, que esos no saben ni en donde están parados. Sabe más un lustrabotas...
¿Por qué lo mataron?
–No se lo dije!!! Apenas asumen la pose de periodistas se vuelven brutos. Usted sabe, todos lo saben, pero eso no se puede decir. Es “reserva del sumario”. O si quiere se lo digo “of the record”, pero eso para qué... ¡saque conclusiones, colega! Oiga y a todas éstas, ¿para qué estamos haciendo esto?
Por lo que usted dijo, porque somos amnésicos. Porque ya han pasado cuatro años (quince, hoy) desde que unas balas asesinas le salieron al paso en la fría mañana bogotana del 13 de agosto de 1999. Porque después de usted, otros más han muerto en similares circunstancias aunque ya no provocan tanto ruido. Y porque su amigo Yamid se inventó eso de las entrevistas virtuales.
–¡Ese Yamid si inventa pendejadas!
Llegaron a decir que su asesinato no fue un acto terrorista.
–Ese fue un buen chiste. De esos que dan ganas de llorar.Bueno, por lo menos sirvió para desempolvar la sonrisa.
–Y la memoria.

VI
(Jardines de Paz, tumba 14-13-148. Astromelias. Rosas rojas, blancas, rosadas. Al fondo se escucha el ruido de la autopista norte de Bogotá.)

Por Pablo Emilio Buitrago - Publicado en Revista Contexto, Columna Margen, agosto de 2003
Fotos personajes de Garzón: Revista Cambio
 

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